Un ejemplo de la práctica

Para una velada en memoria de alguien que ya no está, hacía falta reunir deprisa vídeos en los que apareciera. Quien reunió las grabaciones de vídeo en el archivo recordaba con certeza que los momentos que importaban habían quedado filmados — las grabaciones se extendieron durante muchos años, a lo largo de numerosos eventos —, pero no lograba encontrarlos a mano entre el resto del material.

Para entonces el archivo ya había pasado por la exploración completa y estaba indexado por el programa — los habituales días de tiempo de máquina, hechos de antemano, antes de que el material hiciera falta con urgencia. Cuando le llegó el turno, funcionó el catálogo ya preparado: una búsqueda por un rostro confirmado tardó alrededor de media hora y encontró diez episodios de rodaje distintos, en cada uno de los cuales la persona está claramente identificada.

A partir de ahí, la selección ya no era tarea del programa sino cuestión de criterio: en la mayor parte de lo encontrado interpretaba un repertorio ajeno y muy conocido; para la velada, lo valioso eran los episodios raros en los que sonaba algo propio. Con ese material en mano, se sentó a montar.